Una guía honesta para dueñas de marcas artesanales que aman lo que hacen… pero dudan cuando alguien pregunta "¿cuánto cuesta?".
Hoy le puedes pedir a una inteligencia artificial la "receta" para ponerle precio a tu producto. Y te va a dar una fórmula correcta, ordenada, con sus sumas y sus porcentajes. Pero hay algo que ninguna máquina puede sentir por ti: si ese precio te da orgullo o te da pena. Esa parte —la más importante— solo la puedes ver tú. Porque tú hiciste el producto. Tú conoces las horas, el cariño y los detalles que nadie más nota. La receta base la puede dar una máquina. Las sutilezas, solo un ser humano. Si tienes una marca de velas, joyería, cosmética natural, ropa, tés, decoración o accesorios, este artículo es para ti. Vamos a ordenar juntas una de las decisiones que más nos cuesta: cuánto cobrar.
El problema que veo todos los días
La mayoría de las marcas artesanales le ponen precio "a ojo". Copian el número de alguien más, lo adivinan, o le bajan por miedo a asustar al cliente. Y pasa algo triste: trabajas todo el día, vendes… y no te queda lo que tu esperabas. Peor todavía: empiezas a dudar de tu negocio. Piensas que tu producto "no sirve", cuando en realidad el problema nunca fue el producto. Fue que nadie te enseñó a ponerle precio con cabeza, con calma y con alma.
Le tenemos tanto cariño a lo que hacemos con las manos, que caemos en una trampa: creemos que el amor con el que lo hicimos debería ser suficiente para que se venda solo. Pero el amor no paga la renta. La estrategia sí.
El precio no se adivina: se construye
Aquí está el método que uso y que le enseño a las marcas con las que trabajo. La base de todo comienza en Minuta y luego sigue con tu análisis individual. Son pasos sencillos. Léelos como si siguieras una receta: uno por uno, sin brincarte ingredientes.
PRECIO DE MAYOREO
Es el precio público menos la parte de la venta, para que la tienda le suba y gane de ahí. Suele ir al rededor del 30% y el 50%, según cuánto te deje tu producto con su precio final. Piénsalo desde hoy, aunque todavía vendas solita: si creces, ya vas a tener ese margen contemplado. Y, no vas a sentir que le estas compartiendo de tu ganancia. Más bien se están llevando lo correspondiente a su esfuerzo.


